martes, 27 de marzo de 2012

MONOLOGO (MEMORIAS)




Fotografìa tomada por Beatriz Elena MoralesEstrada


MONÓLOGO (MEMORIAS)



Relato



Nosotros vivíamos en el campo, teníamos entre los catorce y los doce años. Después nos fuimos a vivir a la finca de Emilio López; para ese entonces yo tenía unos dieciocho años; éramos varias hermanas; Isaura, Mariana y yo, sí porque Marta vivía en Pueblo Viejo y a nosotros nos gustaba; después de hacer los destinos y atender a mi papá y a mis hermanos salir a columpiarnos ahí, afuera en el corredor. Un día yo me estaba meciendo, entonces él, tu papa  se puso a moverme el lazo y así, hasta que siguió yendo;  porque es que ellos tenían una finca en el plano. Don Roberto y la familia; ahí mismo en donde está ahora, la casa de Cecilia, pero esta casa es nueva; la otra la tumbaron, entonces ellos subían con los amigos; un amigo que tenía; el dueño de una finca que se llamaba la portada y el hombre ese se llamaba Salvador y así; hasta que comenzó a subir cada ocho días, ahí conversábamos entre todos. Estuvo yendo por tres meses, hasta que se fue para Pereira y ya después volvió y me dijo que fuéramos novios. Pero a mi, me habían dicho que conversaba con Isaura los días domingos... Decía pues la gente, ¡yo no se! y no la subía hasta la casa; ¡jun.!, ¡que tan jodido que era! Entonces yo le dije, que yo tenía un novio y que lo quería mucho; José Asunción, pero ese no movió un dedo para que nos casáramos. Yo le dije que no iba a seguir con él, porque nunca me había dicho que nos casáramos y él llorando me dijo, que era que no tenía plata; ni siquiera un trabajo.

Pero él sí, Roberto, tu papa, me dijo que estaba decidido a casarse conmigo, quiero casarme con usted; aún cuando no tengo plata. Pero una vez que hubo sembrado todo este semillero de hijos  me dejó y se fue; y eso que me dijo, que nunca me iba a dejar. De sus bellos ojos como surcos salieron lagrimas que se deslizaron por sus mejillas y ya luego su mirada perdió se en algún punto lejano y ya no dijo, no quiso decir nada más.


Beatriz Elena reservados © Derechos  todos
                                                               
                                                                   Beatriz Elena Morales Estrada

Extraída de mi obrita Silencio De alas; tercera parte
Nota: Evítese problemas todos mis escritos ya están registrados en la unidad administrativa de derecho de autor. Gracias

viernes, 23 de marzo de 2012

ELLA



                                                                           ELLA

 Ligera, despeinada, adaptable como el plástico; encantadora como una tienda de mascotas, casi como una dama japonesa, así era ella y reía divertida; consciente de la atracción que ejercía sobre el serio y sombrío bailarín; visitante de las alturas; que en su tenue y melancólica mirada no alcanzaba a comprender que estaba a punto de descalabrar se, de perderse en la falacia más transversal y loca de lo que en ese momento creía que era el amor ; mientras que a su vez, Marina sentía cómo su amiga Lola la tomaba de gancho y juntas comenzaron a alejarse; y él sintió que se quedaba solo, vulnerable y vulnerado y cada vez se achicaba más y más atrás de las espaldas de estas. En la lejanía suburbana ella volteo a mirar y sólo vio un punto inconcluso; entonces hizo un mohín y le dijo a su amiga; he tenido ganas de un vestido como ese, ¿còmo cuál? como ese, el de la vitrina de enfrente !es divino!, se te ha de ver genial; ven déjame que te lo compre, moviendo sus caderas armoniosas, ella se desplazó con fluidez; cerró sus ojos y se representó a sí misma vestida como ese maniquí; luciré sensual para ella, pensó, mientras lucía la más roja de sus sonrisas. Ya dentro del almacén, la mujer que atendía respondió con formalidad, mientras pensaba, a esta tonta le podré sacar muy buena comisión; son cuatrocientos cincuenta mil y un adelanto de estas rosas que tienen espinas, ¿perdón?, le dijo Lola sin verla, no le escuché lo último que dijo, ni falta que hace, dijo Marina; Lola la miró y la sintió sensual, embelezada la siguió con los ojos y azúcar morenita resaltó el color de su cuerpo. Le importaba un pito si Lola tenía o no dinero para pagar o si se quedaba enchilgada hasta las nalgas. Ven querida, quiero que te lo pruebes y lo luzcas para mi. Le sonrió ella de nuevo coqueta y filial o al menos eso fue lo que le hizo sentir a Lola; me ama, se estremeció, le daré lo que quiera; hasta el reloj de oro que me regaló mamá; le daré y le daré...; ¿te gusta?, preguntó Marina; mientras meneaba con deleite el culo de lado a lado. !Pero por supuesto! te ves, te ves, ¡hay no!, creo que me voy a desmayar, !tontita!; tu ve a cambiarte, que yo me encargo de todo. entonces cuchicheó a la del almacén, lo que sucede es que no llevo efectivo y no quiero que mi amiga se de cuenta. tiene usted suerte, hoy hacemos un descuento especial y además le daremos todo a crédito; sólo necesita unas cuantas referencias comerciales y ¡bla, bla!, eso es todo.

Mientras tanto ella suspiraba frente al espejo, me queda muy bien, le pediré además los zapatos que hacen juego con mi vestido  y lo luciré esta noche, para Rubi; me ha de ver encantadora; suspiros, suspiros. Sabes Lola, me hacen falta unos zapatos que hagan juego con mi vestido. !claro querida!, ¿te gustan estos o aquellos?, ¿quizás ambos?, !mua!, beso en la mejilla, gracias Lola, eres increíble; divina tú, mi azúcar morenita, quiero que te derritas en mi boca esta noche.  Tontita, mira que nos pueden escuchar. ¿Quién la mujer que nos atiende?, total que importa, ojala y todo el mundo sepa cuánto nos amamos; tu sabes que es así, pero por mis hijos no quiero que nadie se entere, !okey, okey, ve a cambiarte que yo me encargo de todo. entonces ella le sonrió con la misma mirada de siempre, al salir Lola la cogió de gancho, pero ella la retiró con suavidad; !sabes! es que me tengo que ir; mis hijos, tu sabes aùn están en edad escolar. ¿Tan pronto?; pero yo tenía entendido que te quedarías conmigo esta noche; !ay tan linda, ojalá!, chao, me tengo que ir, mis hijos me esperan. Lola, mira que te quedaste sola; que idiota eres, bueno ni modo, me tomaré unas cuantas cervezas; Lola se dirigió al bar Roma y se sentó en una mesa; que jartera, no tengo ganas de irme para mi casa. ¿Le sirvo algo?,  sí gracias camarero, tráigame una cerveza, hoy es la hora feliz, porque no la espera, pues no sè, por lo pronto sírvame, mejor media de guaro, y así Lola bebió y fumó y cuando la hora feliz llegó le trajeron una media más; cortesía de la casa, gracias; y entonces en el centro del bar con su vestido nuevo; ella apareció taconeando y deletreando con sus nalgas ¡te quiero Ruby, te adoro Ruby...!, Ruby la llevaba de gancho, se sentaron en una mesa, justo frente a la pobre y despelucada Lola, que apretó las sienes, abrió y cerró los ojos; y dijo, !no puede ser!, mi reinita y se estaba besando con otra y además lleva el traje que le compré; y sintió que un vértigo la hundía en un atroz marasmo; una sonsera aguardientosa se le espantó de pronto  y sintió en la mitad del pecho afilarse una espada; pero antes de que se pusiera de pie y atropellara como un toro sobre ellas; él apareció de pronto, venía del otro lado, de la zona suburbana, aunque era un bailarín de las alturas, enloqueció por ella y cómo no hacerlo, si ella bailó desnuda para el, bajo una luna amarilla y solitaria y también con sus tetas del color de la canela deleitó su boca y la amó. Él traía en su nada tenue y melancólica mirada la hondura de los mares, la náusea del olor de la mierda y antes, antes de que Lola hiciera su auténtico movimiento de furor, la arrancó de entre los brazos de Ruby y se lanzó a la cuerda más alta que vio y cargando con ella bailó y bailó; hasta que ambos cayeron y cayeron más descalabrados que nunca; huesos, venas y arterias rompieron el aire y sólo los cuerpos quedaron desmadejados, desparramados por el suelo; entonces Lola y Ruby se batieron en franca contienda, pero ya no había nada que hacer, nada que recoger.

Beatriz Elena reservados © Derechos  todos

                                                             Beatriz Elena Morales Estrada

Extraído de mi obrita Silencio De Alas;
Derechos de autor reservados

 Publicado por  Poetisa y escritora Colombiana; Beatriz Elena Morales Estrada  en 12:22 

miércoles, 29 de febrero de 2012

CUENTOS AL TRASLUZ


Este es mi pequeño homenaje a mi madre;Beatriz Elena Estrada
                                                              
                                                       
                                                          ESA NOCHE


Ella a cada rato iba a hacerme la visita y yo la atendía lo más de bien; le servía unos almuerzos lo más de buenos. Hasta que un día me tocó irme a vivir a otra ciudad. A Manizales y me fui a esa casa, a donde Elena, la hermana  de  mi suegra y se me hizo muy tarde y me tocó amanecer allá; entonces me puso a trabajar y a la madrugada me hizo levantar para que le moliera un maíz. ¡Pero no pegué los ojos esa noche! Eso era una bulla, arrastrando cadenas; ella y el marido que era ciego, pero ese hombre, qué demonio que era. Trabajaban dizque arreglando o desbaratando matrimonios. Ni un trago de aguapanela me dio.



Un día me fui a buscarles una leña a mi suegra y ella, la hermana andaba por ahí y como sabía en donde guardaba yo mis cosas; se fue y me robó una foto de él y la puso cabeza abajo y la chuzó con puros alfileres. Entonces Matilde, una hermana de él, que en paz descanse, la descubrió. Vio la foto y se puso a decir que yo era una malvada; pero mi suegra aunque no me quería, era justa. Yo llegué y eran como las ocho y tiré la leña y me puse a prender el fogón, porque no había ni aguapanela, y  mi suegra se alegró tanto; entonces me defendió y dijo; ella no fue, ella no es; antes, miren que acaba de llegar. Sí, porque yo partía con un hacha la leña, con mis pobres bracitos que ya no daban más. Puse la cayana y la Matilde se vino a buscarme pelea. Con ella no se meta, los siento mucho pero mi nuera no es; a la que si vi rondando por ahí, fue a la Elena. Entonces la Elena se defendió y comenzó a decir un poco de cosas, fue cuando cayeron en cuenta que esa mujer me aborrecía. Después, a los ocho días volvió y yo estaba remojando la ropa; le dije a Tulito; ¡vaya! dígale a su tío que le preste la peinilla para yo peinarlo y después se va para la tienda a ver si le fían un jabón, para lavar esta ropa. Tan pronto escuchó que yo dije peinilla, se fue a decirle a mi suegra. ¡Vea! ahí está, dizque prestando una peinilla para matarme. Ella era coja, entonces le dije, porque se subió al balcón y comenzó a insultarme; ¡Vente para acá que aquí te espero! y ese tío de Tulito que se cagaba de la risa. Y todo lo que me hizo trabajar esa noche.


                                                Beatriz Elena Morales Estrada
Extraìda de mi obrita Silencio De Alas
Esta obrita esta registrada, por favor evitese problemas. Gracias

lunes, 27 de febrero de 2012

Mi caricatura


ZOROASTRO



  Zoroastro


Fotografìa tomada por Beatriz Elena Morales Estrada

Un día un Zoroastro moderno; que bien podría ser él o ella; cansado de caminar se sentó en una acera y se acordó , que venia de las estrellas , porque no era de la tierra y se puso a meditar en lo hondo de la vida, de las caras de los niños mutilados por la impiedad de la guerra; claro él, ya sabia que eso, era por la codicia y la avaricia y el deseo de poder y muchas otras cosas juntas que se habían apoderado del corazón  de los poderosos, es decir de los gobernantes; todo el mundo sabe eso, aunque es posible que no lo sepan o la hayan olvidado. Cuando estaba en esas se quiso colgar de cabeza abajo como Siddhartha, el buda, pero vio que algo o alguien venia arrastrándose  hacia él o al menos se dirigía en esa dirección, por supuesto que como todos los humanos sintió curiosidad y además que estaba a la expectativa a ver que ocurría, y el cuerpo se desplazó con rapidez, sosteniéndose de las dos manos. Con las cuales cogía impulso y se arrastraba, se arrinconó  en un lado y todo su trasero quedo expuesto a la mirada de Zoroastro, que perplejo  pudo observar un liquido viscoso, tirando a amarillo que salió de aquel agujero negro situado justo en medio de dos masas blandas  y blancuzcas y mientras él liquido cae, la mujercita, porque era una pobre mujercita sin piernas; hacia gestos de dolor en su rostro pálido. Los zapatos de Zoroastro, mejor sus sandalias de mendigo quedaron salpicadas y los dedos con gotitas; pero este aunque  se sorprendió,  no era inmutable, se sabia de carne y de huesos como todos los mortales, pero no se movió, ni hizo gestos de repudio al contrario, aunque tenia bien puestos los dientes le sonrió a la damita en cuestión, pero hizo que esta lo viera como si tuviera una hilera de dientes faltando uno o dos, de tal modo que ella , al verlo así se sintió a gusto y no temió, pues sintió que estaban en igualdad de condiciones. Entonces Siddhartha el buda, perdón Zoroastro supo que ya no tendría que colgarse cabeza abajo para ver el mundo; ya lo había visto no solo en esta ocasión sino también en otras. Claro ya sabía también que la tierra, aunque no estaba situada exactamente entre dos blandas masas, si iba a ser tragada por un enorme, enormeee  agujero negro y eso quizás haría que la materia putrefacta y la que no lo es  se purificara  al máximo.

La mujercita mutilada descanso y suspiro con alivio después de semejante liberación y nada clandestina por cierto, así que Zoroastro la seguía mirando sonriente y esta le agradeció  con una sonrisa, su amable colaboración; aunque no hubiera hecho nada. Después se apoyo de nuevo en sus manos cobrando impulso, para seguir adelante y luego  se situó  en la parte central de un pasaje peatonal y comenzó a gritar cigarrillos, cigarrillos y es que el ventorrillo se lo había cuidado un ventero, mientras se fue a destapar y mientras eso ocurría  Zoroastro o Zoroastra   ya se había puesto de pie y comenzó a caminar de nuevo y se perdió entre la niebla de la ciudad, ya que en ese momento el sol parecía un espejo opaco. Y la vida seguía trascurriendo normal y los ricos que no lo  eran tanto,  seguían oprimiendo a los pobres y usurero tras usurero iba alzando su cara en diferentes circunstancias y denominaciones; pero las gentes ya se habían olvidado de eso y no se acordaban siquiera que existió un romano que hizo prender fuego a Roma, porque era una bestia ebria de poder y hasta ignorante y todo eso.

Pero claro nadie se daba  cuenta que la tierra estaba siendo succionada por un agujero negro, porque todos estaban preocupados por hacer dinero y por ganarse el pan de cada día y esas cosas así que suceden todos los días… Y hasta el pobre Zoroastro tenia que pelear de lo lindo para poder subsistir;  amén.



                          Beatriz Elena reservados © Derechos  todos                              
                                                                        Beatriz Elena Morales Estrada 
                         Derecho de autor reservado

        
                                       

sábado, 25 de febrero de 2012

ASTRID

                                        


                                     ASTRID
BOBERÍAS
 RAZONAMIENTOS  FUERA DE TONO Y CON TONO. 


Bueno,, la verdad  es que acabo de llegar, de hacer una de mis caminatas o rondas o como quieran decir. Pero no, esto está más duro, no me fue nada bien, nadie se hizo tomar  una foto.  Y  a veces se me acerca uno que otro parroquiano,  para saludarme o contarme algo, entre ellos, este personaje de la vida real, Astrid, que me dice hola Beatriz ¿Como estás?

Ven  yo te digo algo, vos conoces un viejito que es muy andariego, que vive más  abajito, así, claro que lo conozco, es muy formalito;  y muy enamorado agrega ella, ji, ji, ji, si claro yo lo conozco  ¿Por qué? Pues imagínate,   que ese padre de allí, se puso a decir en el púlpito, que no se juntaran con ese viejo,  porque se mantenía haciéndose  la paja en la calle. No fragües, con que eso dijo, sí imagínate ¿Qué clase de padre es ese? Pero no boba, como te parece,  que yo me subí  al púlpito y le hable a la gente y les dije levanten  la mano los que haya leído, la palabra de Dios y nadie la quiso levantar y yo les dije,  no les de miedo, que de aquí,  nadie los puede echar ¿O es que les da miedo? Qué clase de padre es este,  que se la pasa tomando trago y andando con muchachas a las tres de la mañana?  ¿Oye y cuántos años es que tiene el padre? Yo  no sé,  ese  viejo, no ves que fui a que me pusiera la santa ceniza y me dijo váyase de aquí, no joda tanto y después me llamó y me dijo,  señora venga pues, yo se la pongo; le dije señora, no me diga así, que yo no soy ninguna señora. ¿No te gusta que te digan señora?  No, no me  gusta, es que,  me digan señorita;  aaa  ya;  y ponemë pues cuidado, ese día  yo les dije ¿Qué clase de padre es este?  ¿Cómo se llamó  nuestra primera madre? Pues la virgen María;  aja  ¿Y entonces?  ¿Y quién fue  la virgen María? Pues mija, la Virgen,  fue una sinvergüenza ¿Por qué  dice eso? 
Pues porque,  tuvo un hijo estando soltera, la biblia explica eso, que por obra del espíritu santo, estaba soltera y fue una sinvergüenza.  ¿Y solo por eso fue una sinvergüenza?  Sí, no ves,  que tuvo un hijo estando soltera. Ella fue nuestra primera madre. (Pausa)
 No mija, ese padre es así, yo me la paso peleando con él, y como te parece,  que cuando salió,  toda la gente de la iglesia, hay si iban rajando, yo me los pille y allá adentro,  no quisieron decir nada, hay si, se quedaron callados. 
Ese padre tiene ese vicio ¿Vos te acordás, cuándo mataron a las mellizas? Ese padre,  era diciendo, que las habían matado,  porque se las comían,  hay en la cancha esos hombres  a las tres de la mañana y ellas,  lo daban por cualquier centavo  y que les daban por delante y por detrás y por eso fue que dijo que no le creyeran a las hijas, porque eran unas putas  y allí fue donde pensé ¿Quién es nuestra primera madre?

Hay Astrid,  vos conversas muy bueno, pero me tengo que ir, tengo que dar de comer a mis animales, mira aquí llevo el cuido, otro día conversamos, suerte chao. Bueno pues, querida que te vaya muy bien.
 A propósito de las mellizas, a ellas las matan y no estoy segura si las dejaron  en la entrada de la iglesia; pero si recuerdo esto y sucedió  hace algunos años, era,  la misma  época de las mellizas y  ahora,en la actualidad  no han vuelto a suceder  estas cosas y se trata de lo siguiente;  en las horas de la noche mataron a una muchacha y se la tiraron  al ante jardín, a un jardín,  que queda a la entrada de la  iglesia,  al padre Pedro Pablo;  párroco de ese entonces… 
No se sabe,  si  fue que la violaron o qué; pero  cualquiera,  que sea ese hecho,  da muestras de la maldad,   de los que hicieron  eso.

Y así, hay me la paso a veces, escuchando  algunas pláticas, simples como esta, en todo caso,  el palo no está pa cuchara, que cosa tan fregada.                                               
                                                     Beatriz Elena reservados © 

     Nota: Astrid,  es una persona que sufre una especie de retardo; aunque es muy avispada.